martes, 28 de febrero de 2012

¿Tienes bien atados tus zapatos?

Foto por Siewlian


Creo que algo de lo que estamos todos convencidos es de saber atarnos nuestros zapatos. Es un arte adquirido desde niños, algunos gracias a sus familias y otros a los primeros maestros de preescolar. Siempre que nos atamos los cordones, ¿Estamos seguros de que es la mejora manera de hacerlo? o simplemente lo hacemos como nos enseñaron a hacerlo. ¿Qué más hacemos igual?.
Navegando en Internet encontré un interesante video en el cual enseñan una forma diferente, por lo menos para mi, de atar los zapatos. En el video se muestra como un pequeño cambio puede hacer que se te desaten menos y que elimines las tediosas interrupciones que implican atar un zapato, a veces en situaciones indeseadas. Lo que vi me puso a pensar en la cantidad de actividades y cosas que hacemos en nuestro día a día, convencidos de que están bien, por el simple hecho de que nos las enseñaron de esa manera o porque siempre se han hecho así.
Leí en alguna parte que una idea es genial cuando al contarla, quienes la escuchan se preguntan ¿Por qué no se me ocurrió antes?. Algunas variaciones simples en la forma de actuar o de hacer ciertas cosas, pueden tener un impacto mayúsculo en la mejora de un proceso o producto. El reto siempre está en dudar de una manera sana y adecuada de lo que se hace. Dudar sanamente no es desconfiar de nuestras capacidades, sino de no haber contemplado todas las posibilidades, por aceptar  lo que hacemos y como lo hacemos, como la mejor alternativa, basados en la técnica, la tradición o en la simplicidad del proceso.
Es interesante como algo tan simple, rutinario y común como atarnos los zapatos, aún es susceptible de mejorar. ¿Se pueden imaginar que otras cosas comunes se pueden optimizar, ajustar o reinventar por el simple hecho de dudar de lo existente y creer que hay otras alternativas? Vivimos rodeados de oportunidades de mejorar nuestro mundo y de aportar nuevas ideas, pero algunas de estas oportunidades son tan comunes que son prácticamente invisibles para muchos de nosotros.
Una pila de piedras deja de ser una pila de piedras en el momento en que un solo hombre la contempla, concibiendo por dentro la imagen de una catedral. Antoine De Saint Exupery
Los invito a ver el video y luego a reflexionar un poco sobre las cosas que consideramos normales en nuestro día a día y espero que comiencen a dudar sanamente, para encontrar una mejor manera de enfrentar el mundo.


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