jueves, 4 de julio de 2013

Minicuento: Asesinos de ideas

Foto por Plusverde
Cuando todo parecía perdido, sus neuronas se activaron. Un simple impulso eléctrico inició una serie imparable de descargas, como las de una tormenta que avanza incesante por una pradera, despertando con rayos y truenos lo que encuentra a su paso. La niebla gris que cubría su mente se despejó para dar paso a una avalancha resplandeciente de imágenes, sonidos, y sentimientos que si otro ser los hubiera percibido, no les habría encontrado el sentido; pero él sí. Elementos y conceptos que antes parecían aislados, comenzaron a tener ciertas conexiones; algunas claras y entendibles y otras algo difusas, basadas más en el instinto que en la lógica. De todas esas descargas una de ellas activó su capacidad de hablar, y mientras una sensación de placer inundaba su cuerpo, exclamó -¡Tengo una idea!.


Poco a poco todos los conceptos inconexos, fueron relacionados y explicados delante de quienes escuchaban al autor de la idea. Mientras la avalancha de cosas, que antes estaban en su pensamiento, se convertían en conceptos claros, palabras e imágenes para quienes estaban allí, en su mente, una idea iba tomando forma y se iba apartando de la niebla gris antes inundaba el lugar. La idea avanzaba fuerte, valiente y orgullosa, esperando convertirse en esa acción salvadora y solucionadora.

Pero de pronto se escucharon voces que decían -Si, pero- y en su mente ¡bang! -Es imposible- ¡bang! -Eso no nos corresponde- ¡bang! -No es el momento- ¡bang! -No tenemos tiempo- ¡bang! -Nunca se ha hecho así- ¡bang! y cuando la idea, antes imponente, yacía moribunda, sintió un último disparo -No creo que sea tan simple- y ¡bang!.

La niebla gris se avalanzó sobre los restos inertes de la idea para esconderlos donde no se volviera a saber de ella jamás. Nadie tomó responsabilidad de su muerte ni mucho menos se supo si merecía al menos el beneficio de un análisis; pero su antes orgulloso creador, bajó la cabeza como lo había hecho ya muchas veces y nunca más se volvió a saber de sus propuestas. El asesino de ideas se había hecho de nuevo presente y esta vez el daño fue permanente.

Desde ese instante, cuando una idea trataba de salir de la oscuridad, el asesino aparecía y la acribillaba, sin dejar que al menos,el autor informara a alguien de su nacimiento. Se habían asesinado tantas ideas de la mente de este ser, que ya el verdugo se había quedado habitándola. La pobre alma, de quien antes era una fuente inagotable de alternativas, ahora estaba condenada a la rutina y al yugo de los paradigmas y  aunque añoraba con nostalgia esas ideas que logró presentar, perdió el valor de volver a compartirlas.

Se dice que el asesino de ideas no es uno solo. Son muchos entes infiltrados en cualquiera de nosotros, con el único fin de evitar que las cosas dejen de ser como siempre han sido y que repitamos todo con la única justificación de que así funciona bien y es mejor aceptar las cosas como son.
¿Hay un asesino de ideas está en ti?. Recuerda que sus ataques no son constantes y que no solo atacará tus ideas, sino las de los demás.

¿Cuándo fue la última vez que compartiste una idea o que ayudaste a otros a presentar y analizar las suyas?.

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