domingo, 4 de septiembre de 2011

La primera solución que se te ocurre, no siempre es la mejor

Foto: Luís Perez (Flickr)
Nadie espera nunca un problema. Debido simplemente a la naturaleza de la vida, los problemas siempre van a aparecer y debemos aprender a vivir con ellos. Dependiendo de la forma como enfrentemos los problemas, ellos pueden ser nuestro dolor o una forma de aprender a ser mejores. Cuando superamos la incertidumbre inicial que nos genera un problema, buscamos una solución y encontramos alguna, ¿Realmente es la adecuada?

Cuando un problema se presenta, casi siempre nuestra mente se bloquea un momento mientras asimila la situación. A menos que seas una persona muy tranquila o que tu experiencia te de una solución correcta y probada previamente, primero pasamos por un estado de incertidumbre, el cual debemos superar para poder buscar una solución. Suele suceder que algo de esa desesperación inicial se queda en nuestra mente y la presión se convierte en un ingrediente ácido al querer resolver un problema. 
El pánico de último minuto puede bloquear a algunas mentes y abrir a otras, pero es este mismo pánico el que nos lleva a evaluar a medias cada alternativa de solución encontrada y como el problema debe arreglarse ¡ya! procedemos a aplicarla. Generalmente, fruto de la experiencia y muchas veces de la suerte, la solución resuelve el problema, pero al no tener una adecuada evaluación, la solución puede crear otros nuevos problemas y comenzamos de nuevo el ciclo. Cuando damos solución a problemas, podemos parecer bomberos apagando los pequeños incendios, sin conocer ni atacar la raíz real del fuego.
No hay nada más peligroso que una idea, cuando es la única que se tiene. Émile Chartier
Siempre se debe tratar de tener más de una alternativa de solución. Por todo lo anterior recomiendo tener presente lo siguiente:
  • Todo problema debe tener un tiempo adecuado para encontrar una posible solución definitiva. La prisa no permite generar muchas ideas ni evaluarlas adecuadamente y una solución a medias, puede consumir mucho tiempo en control de daños colaterales. Trata de hacer las cosas correctamente desde el principio y se paciente, aunque sea difícil; la creatividad a veces requiere su tiempo.
  • Cualquier ingrediente de presión para la búsqueda de una solución debe ser aislado física o mentalmente. Se requiere de una mente tranquila para evaluar las soluciones objetivamente.
  • Nunca deben ignorarse las alternativas de solución que se presentan cuando recién se ha presentado el problema. Evalúa todas las ideas antes de descartarlas, aún las que parezcan descabelladas.
  • Trata de no depender de una sola solución, ¿Ya lo había dicho cierto?, es que me parece una de las cosas más importantes. Con una única solución, solo la suerte te acompaña para que nada salga mal. Aunque creo que todos hemos enfrentado escasez de ideas, donde la creatividad no fluye bien y conocemos sus consecuencias buenas y malas.
  • Toma tu tiempo para analizar el impacto de la solución y  hazte al menos las siguientes preguntas:
    1. ¿Resuelve el problema presentado?
    2. ¿Qué recursos debo tener para la solución?
    3. ¿Puedo obtener los recursos fácilmente?
    4. ¿La aplicación de la solución o la obtención de los recursos requeridos, podrían generar algún daño colateral?
    5. ¿La solución queda dependiendo de algún recurso? ¿Puedo mantener este recurso fácilmente disponible?
En conclusión, es una buena práctica en la solución de problemas, desconfiar un poco de la primera idea que se te presente y que parezca resolver el problema; no quiero decir que siempre será una mala opción, ni que tu creatividad no funcione bien, sino que se debe dudar un poco para evaluarla correctamente antes de aplicarla y definir su impacto a corto, mediano y largo plazo.

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