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Evita quemar buenas ideas dándoles un buen comienzo

Foto Pixabay
Cuando una idea surge en tu mente y es lo suficientemente buena como para  para generarte una sonrisa, además de la sensación de orgullo, puede surgir una gran ansiedad por llevar esta idea a la realidad.
Son muchos los casos por los que una idea fracasa prematuramente, no porque no sea buena, sino porque otros factores evitan que se lleve a cabo correctamente. Estas son las ideas quemadas.

Sin contar los casos en los que el azar y los riesgos hacen que una idea muera en sus inicios, gran parte de las situaciones son consecuencia de malas decisiones, donde las emociones tiene mucho que ver. A continuación de menciono algunos de los motivos para que una idea se queme:

  • Ejecución apresurada: Las ganas de hacer una idea realidad puede hacerte obviar muchos pasos de evaluación y análisis previos a la ejecución. Esta premura aumenta el impacto de las trampas de nuestro cerebro al momento de tomar decisiones. Es en estos momentos donde se pueden materializar riesgos para los que no tienes plan de mitigación y por ende tu idea puede fracasar en etapas iniciales. Para evitar esto, es vital contar con un procedimiento, ojalá preestablecido, que permita asegurar la evaluación de la idea y validarla contra el objetivo deseado, las restricciones del problema y los factores de éxito y así asegurarte de cubrir al menos los riesgos conocidos.
  • Soberbia: Son muchas las veces en las que puedes pensar que como fuiste el creador de esa gran idea, sólo tu puedes llevarla a cabo. Desafortunadamente no eres experto en todo y puede que tu idea fracase prematuramente por no contar con puntos de vista adicionales. Para esto es importante, que luego de validar tu idea, verifiques los recursos requeridos para su ejecución y si es necesario incluyas a otras personas en el proceso para suplir lo que tu desconoces o no posees.
  • Idea demasiado abstracta: Tu mente generalmente funciona a una velocidad mayor que tus palabras, por lo que traducir una idea en acciones concretas puede serte más complicado de lo que creías al principio. En tu mente todo puede funcionar, pero si inicias sin un plan concreto, puedes encontrarte con bloqueos en el camino y olvidar cosas importantes. Para evitar esto, trata de llevar siempre tu idea al papel y luego de validarla, diseñar el plan de ejecución.
  • Falta de oportunidad: Una buena idea, es una combinación de elementos, entre ellos la oportunidad. Puede que tengas una idea genial, pero de nada te sirve hacerla realidad cuando y donde nadie la quiere o la necesita. Es importante tratar de ejecutar tu idea buscando un momento favorable. Esto es importante en especial cuando la ejecución depende de una decisión externa, ya que si presentas tu idea en un momento inadecuado puedes recibir una respuesta negativa, no porque tu idea no sea valiosa, sino porque su impacto no es el requerido en el momento.
  • Mala comunicación: Si transmites mal tu idea y el plan de acción, no solo puedes hacer que tu idea fracase prematuramente, sino generar conflictos con tu equipo de trabajo lo cual tiene a veces efectos negativos a largo plazo. Evita esto asegurándote que todos los miembros de tu equipo conozcan la idea, el beneficio que trae y sepan claramente lo que cada uno debe hacer para su ejecución.
  • Pérdida de confianza en la idea: A veces puedes iniciar de manera apresurada creyendo una idea como la mejor opción y en el camino presentarse situaciones que te hagan dudar. Al perder confianza en tu idea, la ejecutas con miedo. Generalmente el miedo hace que los obstáculos se vean mayores y a veces puede hacer que tu mismo de manera inconsciente provoques el fracaso. Tendemos a evitar hacer lo que no nos gusta. Para evitar esto es importante que selecciones bien la idea y que tanto tu como tu equipo de trabajo estén convencidos de haber tomado la mejor decisión, así será más fácil ejecutar la idea y superar los obstáculos que se encuentren.
Es bueno que tengas presente que es complicado que una idea quemada se vuelva a intentar; no por que pierda su valor, sino porque el componente emocional del rechazo o del fracaso prematuro puede hacer que tanto tu como quienes estén involucrados, pierdan la confianza en el logro de buenos resultados.

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