sábado, 8 de junio de 2013

Lecciones de creatividad de mi hija de 3 años

Foto por say32fancy
Hace poco, jugaba con mi hija de 3 años, quien decidió ponerse a pintar con crayones. Al tener la hoja en frente y los crayones de muchos colores regados en la mesa, ella me dijo -¿Papá, hacemos un castillo?- a lo que le respondí -Princesa, los crayones no son para hacer castillos, son para pintar-. En ese momento me detuve a pensar y me di cuenta de lo que de manera inconsciente estaba haciendo; le estaba diciendo a mi hija que las cosas son únicamente para usarse como nos han enseñado. Tome aire mientras sonreía, como quien recibe inspiración divina y le dije-¿Sabes algo, Eli?, hagamos el castillo-.Esto me dejó pensando algunas cosas que quiero compartir en este artículo.

Inicialmente me gustaría presentar algunos conceptos sobre nuestra personalidad, para dar base a mis reflexiones. De acuerdo a algunos psicólogos, nuestra personalidad se desarrolla como combinación de 3 factores básicos:

  1. La herencia biológica: Todos nosotros tenemos parte de nuestra personalidad heredada de nuestros padres y antepasados. Elementos y cualidades como el temperamento y la inteligencia pasan en mayor o menor grado de generación en generación.
  2. La cultura: La cultura, definida como el conjunto de costumbres, tradiciones, normas y formas de actuar en sociedad influye en el desarrollo social.
  3. El entorno físico: El clima, los recursos naturales, el ambiente en general en el que nos crecemos y desarrollamos también generan un impacto en nuestra personalidad.
Dicho esto, quiero hacer énfasis en el segundo punto, que fue donde me encontré de frente con mi hija y sus crayones; la cultura , me gusta dividirlo en dos ambientes sociales: familia y sociedad en general. A veces nuestro ser consciente, está de acuerdo con la libertad de las ideas, la innovación, la creatividad y la solución de problemas como elemento fundamental de nuestro desarrollo; pero a veces, nuestros prejuicios aprendidos, hacen que se nos escapen conductas de ese ciclo repetitivo y normativo en el que quizás crecimos. La familia como primer contacto social de un ser en crecimiento, es la base para que tenga las capacidades adecuadas para salir al mundo; por lo que si queremos que nuestros hijos sean los creativos e innovadores del futuro debemos comenzar por el simple hecho de respetar la brillantez de su inocencia. Algunos habremos iniciado con el fanatismo por las ideas de adultos, aún conociendo desde pequeños el valor de la creatividad; pero debemos empezar desde casa a fomentar conductas innovadoras, si no queremos que nuestros hijos sean como aquellos que temen expresar sus ideas, no pueden dudar sanamente de los modelos existentes y son propensos al fanatismo extremo de las ideas y modelos de otros; así quizás les contagiemos en alguna medida, la inmunidad a la rutina y al estrés laboral y académico, el sano inconformismo y les extirpemos desde antes, la tendencia de muchos a creer que todo está inventado y que no se necesita nada más.
Ahora comparto contigo algo de lo que aprendí de la creatividad, jugando con mi hija mayor, de tan solo 3 años:

  • Las cosas sirven para más usos de lo que la gente te dice; solo que ellos no lo saben.
  • El hecho de que algo que haces, no se parezca a lo que los demás esperan, no quiere decir nada malo, si tiene un significado para ti.
  • Las ideas o descubrimientos, son más divertidos y útiles si los compartes con otros, inicialmente tus seres queridos más cercanos.
  • Los demás pueden tener ideas contrarias a las tuyas, así que lo único que te queda para demostrar la validez de lo que crees es experimentar, aunque lo tengas que hace varias veces.
  • Todo se puede aprender si preguntas, aunque a veces también puede ser divertido inventar nuestras propias explicaciones.
  • Jugando se pueden aprender muchas cosas, algunas las descubres tu, otras te las enseñan los demás.
  • Enfrenta cada cosa o situación como si la vieras por primera vez; quizás encuentres una forma más divertida de interactuar con ellas.
  • La ingenuidad es muchas veces el mejor aliado para enfrentar problemas nuevos aunque sean complejos.
  • La capacidad de asombro te ayuda a cargar tu vida de positivismo y a encontrar cada día cosas nuevas que no habías notado antes.
  • Puede ser divertido enfrentarse al mismo reto varias veces, así puedes experimentar con nuevas formas de superarlo.
  • Ríe siempre que puedas, la alegría te da energía y te ayudará a encontrar nuevas formas de divertirte y hacer las cosas.
  • Todos los días se puede aprender algo.
Espero que mi mensaje haya quedado tan claro, como lo fue para mi hija y para mí, el castillo que armamos con crayones; y que comprendas que todas las personas a tu alrededor son fuente de conocimientos, aún aquellos que apenas están comenzando a vivir. Todos podemos tener ese comportamiento infantil en algunos momentos, cuando estamos tratando de resolver un problema; la diferencia es que cuando un niño propone algo aparentemente ilógico, lo llamamos tierno, pero si es un adulto, lo llamamos ridículo; te invito entonces por último a dar una oportunidad a las "ridiculeces" que se te ocurren a ti o a tu equipo de trabajo cuando deban enfrentar un problema, ya que puede que de allí surjan grandes cosas.

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