jueves, 12 de diciembre de 2013

¿Cuándo es sano dejar de intentar una solución o idea?

Foto por moniquef12
De entrada quisiera decirte que nunca es sano dejar de intentar; pero por más que desees mantener una visión optimista de un problema y confíes en tus capacidades, debes ser realista y aceptar que a veces debes hacer un alto en el camino y tomar decisiones difíciles, pero que deben ser motivadas por la búsqueda de un beneficio más grande o por la mitigación de un daño o impacto negativo sobre algo. Lo más importante en últimas es aprender que a veces dejar de intentar no es lo mismo que fracasar, si se hace como parte de un análisis adecuado.
Quizás quienes sean devotos del pensamiento positivo y optimismo extremo estén en contra de lo que estoy planteando, pero considero que todo en exceso es malo, aún el optimismo.

Es importante confiar en tus capacidades y mantener viva la esperanza buscando alternativas creativas a tus retos o planteando ideas constantemente; pero esto no puede convertirse en una obsesión ciega que nuble tu juicio y peor aún te evite ver, que a veces, buscando una solución, puedes estar generando más problemas que si te detuvieras y replantearas tu estrategia. Lo más importante es tener presente que dejar de intentar algo, luego de un análisis adecuado es también, muchas veces, un camino a una solución o ideas definitivas.
A continuación te enumero algunas situaciones en las que puede ser necesario tomar la difícil decisión de suspender, temporal o definitivamente nuestros intentos de solución de un problema o de búsqueda de soluciones:
  • Cuando te quedas sin recursos físicos: Si tu proceso de generación de ideas depende de recursos escasos (dinero, espacio, tiempo, personas etc.) y estos se agotan, es necesario dejar de intentar hasta que resuelvas la forma de conseguir más recursos. No quiero decir que se debe suspender el análisis de alternativas, sino que es necesario dejar de probar algunas de ellas.
  • Cuando te consumes los recursos presupuestados para tu proceso creativo y comienzas a consumir los requeridos por otros: En pocas palabras, si para seguir intentando una alternativa o buscando una idea, dejas de gastar lo que puedes gastar y comienzas a consumirte lo que necesitas para tu supervivencia o la de tu familia; para y redefine tus objetivos.
  • Surge otra alternativa más atractiva y eficiente que la que estás implementando: Cambiar de solución nunca es fracasar; al fin y al cabo nuestro objetivo es resolver un problema, no implementar una alternativa específica.
  • Se presentan daños colaterales en el proceso:Si en tu proceso te das cuenta de que se están generando daños colaterales; es necesario parar hasta que se evalúe que realmente el beneficio buscado con tu idea o solución repara los daños o los justifica de alguna manera. Por ejemplo, si un proyecto personal comienza a absorber tiempo importante para tu desarrollo en otros aspectos, como los familiares, afectivos, laborales etc. es importante parar y analizar si vale la pena el riesgo de seguir o si debes replantear tu estrategia para sacar las cosas adelante.
  • Encuentras que te estás enfrentando a un problema de tipo complejo: Un problema se cataloga como complejo, cuando se determina que no existe una forma adecuada de darle una solución definitiva; en este caso es necesario dejar de intentar buscar o implementar una idea determinada y replantear si debes dividir el problema en partes y tratar de generar beneficios parciales de alguna manera.
  • Desaparece el problema o la necesidad a atender por una causa externa: Si cuando estás buscando ideas para algo específico o implementando una solución y desaparece eso para lo que lo estás haciendo, debes parar; si no hay problema, no hay solución que implementar; sin embargo, no debes desechar los análisis realizados ya que cuando esto ocurre, generalmente los problemas vuelven a aparecer y lo que hayas hecho podrá serte de utilidad en el futuro, o como base para generar ideas de mitigación de riesgos.
  • Se presentan cambios drásticos en las condiciones del problema: Si estás analizando un problema que planteas de una forma determinada o generando una idea para una necesidad identificada, pero se presentan cambios radicales en las condiciones con las que defines todo, es necesario parar y replantear.
  • Cuando no hay solución definida bajo las condiciones establecidas: Es importante definir si tu proceso de solución de problemas o de generación de ideas tiene restricciones de algún tipo que te permita definir puntos de no retorno; en estos casos si llegamos a estos puntos debemos parar ya sea para replantear estrategias o para tomar la difícil decisión de dejar de intentar de manera definitiva. Este caso es el más trágico, pero sucede. Solo te queda definir estrategias de control de daños y de mitigación de impactos.
Quizás se te ocurran otras alternativas justificadas para dejar de intentar, pero la que espero que nunca consideres es aquella en la que simplemente te rindes, ya sea por falta de confianza en ti o por influencias negativas externas. En mi concepto si no se te ha presentado ninguna de las situaciones anteriores, deberías considerar una forma de seguir intentando ya que dejar de hacerlo sin que nada te lo impida si podría hacerte sentir mal en el futuro.




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