jueves, 1 de enero de 2015

Las 3 cosas que de verdad te motivan y no son dinero

Nunca te has preguntado, ¿qué hace que las personas asistan a clases de guitarra o piano si no van a ser músicos? ¿Qué hace que quieran dibujar, escribir o simplemente resolver un crucigrama, si no van a recibir dinero por ello?. La verdad, hay más que el dinero para motivarte a hacer algo y eso es algo de lo que quisiera hablarte.
Debes aceptar que hay muchas cosas que haces en tu día a día y que realmente disfrutas, sin importar que no haya una retribución económica ni que a veces te generen gastos adicionales. En estos momentos es donde la verdadera motivación aparece porque simplemente te dejas llevar por el momento,  pierdes la noción del tiempo, toleras el fracaso, puedes caer y levantarte muchas veces e inclusive con mayores ánimos. ¿Qué es lo que sucede?

Puede que para muchas personas, el dinero parezca ser su único motivador; pero la verdad es que a pesar de ser un elemento importante, no es el que realmente te mueve a que hagas las cosas con gusto y diversión. A veces la necesidad es más fuerte que nuestros verdaderos sentimientos. Imagínate que te ganaras la lotería y no tuvieras la necesidad de trabajar por el resto de tu vida. ¿Qué te pondrías a hacer? Si el dinero es lo único que te motiva, ¿Por qué harías eso que quisieras hacer?

El autor Daniel Pink, en su libro "Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us" nos muestra de manera científica que los seres humanos estamos diseñados para resolver problemas, aún desde tiempos prehistóricos. Nuestra tendencia y gusto por afrontar retos y resolver problemas hace parte de nuestro proceso evolutivo y basamos nuestra motivación en 3 elementos principales, los cuales van más allá del dinero. Inclusive demuestra que un aumento en los ingresos no es necesariamente un buen recurso para obtener un mejor trabajo; a veces este "motivador" económico puede hasta perjudicar el desempeño.

De acuerdo a Pink, el dinero es únicamente un elemento necesario para satisfacer nuestras necesidades básicas, así que cuando estas están cumplidas, buscamos otros elementos que nos hagan esforzarnos y disfrutar más. Estos elementos son:

Maestría: Queremos ser mejores en lo que hacemos

Hacemos las cosas porque simplemente queremos ser mejores, nos encanta la sensación de progreso y el alcanzar logros así sea pequeños nos hace sentir que estamos evolucionando en cierta manera. Es por eso que podemos gastar incontables horas practicando con nuestro instrumento favorito, pintando, escribiendo etc. sin pensar en el dinero. Siempre queremos ser mejores en algo, sobre todo en lo que nos encanta hacer y no necesariamente en lo que más dinero nos genere. 

Propósito: Queremos que lo que hagamos sirva para algo mayor

Nos encanta que lo que hagamos tenga un impacto positivo tanto para nosotros, como para quienes nos rodea. El conocer el valor que aporta lo que hacemos a un todo, nos motiva a hacerlo con más empeño e inclusive con mayor disfrute. Se ha demostrado que cuando se hace consciente a una persona del valor que genera su trabajo, por simple que parezca, en el proceso completo de una empresa, su motivación aumenta y por ende su desempeño puede mejorar.

Autonomía: Queremos hacer las cosas porque así lo decidimos

Nos encanta tener el control de nuestras vidas y hacer algo porque simplemente deseamos hacerlo. A veces la única justificación que tenemos para hacer algo que nos gusta es porque tenemos el poder de hacerlo. Cuando contamos con total o parcial autonomía para hacer algo, obtenemos la gratificación de que los beneficios obtenidos son consecuencia de nuestras decisiones y nuestras acciones; muchos temerán a los fracasos, pero cuando gozamos de autonomía para algo, el caer también hace parte del proceso y el afrontarlo y superar los fracasos, sigue siendo parte de nuestra decisión.

Para concluir, si estás diseñado para resolver problemas y enfrentar retos y el dinero no es la motivación real, ni mucho menos la correcta, los obstáculos en últimas te pueden vencer porque dejas de luchar. No quiero decir que no existan problemas difíciles, pero mientras confíes en tu creatividad y en tus capacidades, puedes tener esperanza.


Cree en tus ideas. Piensa en qué quieres ser mejor, para qué lo quieres hacer y hazlo simplemente porque tienes toda la libertad y las capacidades de hacerlo. Está en tí



Si les gusta el tema, pueden verlo más extensamente en el libro Drive: The Surprising Truth About What Motivates Us de Daniel Pink. Que no solo explica estos conceptos de una manera amena y entretenida, sino que los respalda con estudios realizados por diferentes instituciones. Se los recomiendo enormemente.

Les comparto un video que explica un poco de las teorías explicadas en detalle en el libro.

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